Un dolorcino

Por aquí  así tambien desprevenidanmente, por debajo de la ropa, entre el esternón para que te va a avisar si el que avisa no es traidor y aquí ya sabemos lo que va a suceder, que donde caben dos no pueden caber tres, lo mismo que las gallinas que entran por las que salen o van saliendo, es decir, que no te preocupes el dolor que entra por el placer que tendrás cuando se vaya, anda que no es curioso que Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, las penurias que pasó comiendo tunas y desnudo por la Florida y ahora vienen los blandengues hacienddo programas con producciones millonarias y después los maquillan con focos de elegancia y se dicen héroes porque han salido de la rutina y se han asomado a lo que es cotidiano en el tercer mundo o en el segundo, y a veces en el primero en fin , fin le voy dando…

Dolor de espalda

Por la rabadilla, como quien no quiere la cosa, se instalala arriba.

El almendro

Bajó por  la carretera polvorienta, respirando los  últimos aromas del almendro.

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Competencias Básicas

El barón rampante de Italo Calvino

Igual que el gólgota, el camino amargo que lleva a la crucifixión, así me sentí, desde el prólogo hasta la página sesenta. No pude más; tengo que reconocerlo, ¿estaba ante un autor de prestigio o ante un libro subido a los altares prematuramente? No sé, el caso es que las recomendaciones no son fiables.

Ya el prólogo anuncia la pretensión literaria del autor y de los posibles destinatarios; se compara con la literatura de la época y anteriores tomando iconos literarios como referentes de su libre.

Pero “El barón rampante” o el principio no pasa de algo tan absolutamente pretencioso como esta entrada del blog. Se hace pesado, el arranque de la historia no engancha, no es creible ni fantástico, es una absurdez incongruente…se adivina el final. Las minuciosas descripciones del follaje y árboles que sirven al barón para su habitat y, en general ese comienzo tan vulgar y poco fantástico, dentro de su incongruencia son cansinas, interminables.

Aunque este libro es uno de esos que circulan como imprescindible dentro del panorama de la literatura juvenil, el lector impaciente, versado o no, tendría serias dificultades para recomendar esta literatura tan indigesta. Se le caen los andamios por mucho que el autor se esfuercfe en publicitarse en el prólogo.

No es así, se queda en un vano ejercicio de exceso de literatura: El barón rampante se ríe de los tontos que se lo creen.
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La vida secreta de las palabras. De Isabel Coixet.

La vida secreta de las palabras o de cómo la pretensión falsa-literaria se acerca al aburrimiento supremo, más bien esto último podría aplicarse a esta infumable película de Isabel Coixet que tiene el mérito de ser la responsable de la dirección y del guión; es decir, ella tiene la culpa del tostón.

El público no se merece ese permanente encuadre sobre la cara del quemado, sobre esa cama del paciente o sobre la cara atormentada de la protagonista: una enfermera sorda que es el topicazo de la víctima de guerra. En torno a ellos gira la , iba a decir trama- me arrepiento- pesada sucesión de imágenes y unos diálogos artificiales.

Para colmo, el final está más que anunciado, incluso para torpes.

Salvamos de la película las imágenes marinas, en las cuales no hay ningún mérito personal ya que pertenecen al común de los mortales y están ahí para el videaoficionado principiante.

Ahorrense 110 minutos de su vida y dediquenla a reflexionar…en vez de embarcarse en esta soporífera pretensión.

Editorial (En serio)

Amigos y amigas (solo esta vez utilizaré los dos géneros) navegantes: habéis llegado hasta aquí, atraidos por la curiosidad o por la avaricia o por el deber; la curiosidad mata o engrandece y si tú tomas el camino como tarea, las estelas del mar dibujarán tu nombre, si has llegado hasta aquí por deber (querida amiga Ana) ten indulgencia y repara los errores, ilumina el camino y seras coronada reína, pero los otros…los que iniciaron el camino con el saco de la avaricia perecerán en las profundidades del océano, no habrá recuerdo para ellos y la memoria será el olvido.

Por eso elige el camino (mañana sigo, me voy a los toros)

La corrida (de toros) no merece comentarios.

Hoy me despido del deber y de la tarera; también del pesado calendario que se adentra en los rigores del verano, hoy me despido de lo estático , me despido de los colegas de la gué dospuntocero y de su buen hacer y me voy en busca de El Dorado . Si quereis, amigos navegantes, alli nos encontraremos; no allí no, mejor en el camino; el camino, siempre el camino.

Badajoz a día de San Juan del octavo año del tercer milenio.

Check out my Slide Show!Bueno, tampoco es pa´tanto

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Deep Purple

Mientras miras el polvo del arpa…